La producción de Jitomate en Chiapas es una actividad que gracias al apoyo del Gobierno del Estado y la aportación económica de los productores se ha logrado favorecer la construcción de nuevas hectáreas de invernaderos y casas sobra, lo que ha beneficiado a 350 productores de manera directa, con la creación de 500 empleos fijos y 250 empleos indirectos .
Esta actividad se encuentra integrada aproximadamente por 2 mil 600 productores chiapanecos de las regiones, Meseta Comiteca Tojolabal, Frailesca, Valle Zoque, Istmo Costa y Sierra Mariscal de Chiapas; estableciéndose alrededor de mil 100 hectáreas de superficie sembrada y una producción de aproximadamente 37 mil 500 toneladas
El crecimiento y desarrollo del cultivo de tomate puede definirse en cinco fases a través de la vida de la planta.Cada fase de desarrollo requiere que el productor realice mediciones y evalúe las plantas semanalmente de manera que pueda tomar medidas para orientar las plantas hacia su máxima salud, vigor, equilibrio y productividad.
Fase 1: Propagación de plántulas
La primera fase del ciclo de producción comienza durante la propagación. Deben establecerse estrategias predeterminadas para injerto o producción propia de plántulas.
Si usted ha decidido crear dos tallos en los trasplantes injertados, asegúrese de injertar por debajo de los cotiledones tanto en la variedad como en el patrón o
portainjertos, de manera que los dos tallos sean del mismo tamaño. A continuación, planee el espaciado posterior a la emergencia o al injerto.
Cuando las plantas sean retiradas de la cámara de propagación, deben espaciarse inicialmente a 25 plantas/m2 durante cinco días y posteriormente a 16 plantas/m2, de manera que se minimice la competencia por espacio y luz, y estas plantas puedan crecer fuertes y vigorosas.
A medida que las plantas crecen, continúe incrementando el valor de Conductividad Eléctrica (CE) en el sustrato de propagación para incorporar vigor y fortaleza, así como prevenir el alargamiento de las plántulas
El espaciado de las plántulas permitirá retrasar la introducción de éstas en el sustrato de crecimiento hasta que haya aproximadamente 5 ó 6 buenas raíces fuertes visibles.
Fase 2: Desarrollo de raíces
La segunda fase comienza cuando se ponen las nuevas plantas en el sustrato para permitirles que desarrollen sus raíces. La planificación durante esta fase permite al productor predeterminar la CE utilizada para la saturación inicial del sustrato en armonía con la CE objetivo conseguido durante la fase de propagación.
La CE en el sustrato debe estar entre 1.0 y 1.5 ms menos que la CE en el medio de propagación. Una CE alta en el medio de propagación mantendrá vigor y fortaleza en la planta y conservará a las plantas jóvenes bajas y compactas.
Cuando se introducen las plántulas en el sustrato de crecimiento, las raíces se desarrollan inmediatamente en búsqueda de alimento. El objetivo clave en la segunda fase es un enraizado rápido y consistente.
Una vez que las plantas hayan dado muestras de haber enraizado (4 ó 5 días después de haberlas plantado), es hora de crear los orificios de drenaje en el punto más bajo de la bolsa del sustrato.
Si se practican los orificios demasiado pronto, esto ocasionará que el sustrato se drene más rápido que lo que las raíces puedan penetrar en el sustrato.
Fase 3: Primer fruto visible 
La tercera fase del desarrollo de la planta abarca desde el enraizado hasta que el primer fruto (del tamaño de un chícharo) es visible en el cuarto racimo.
El objetivo es conseguir la velocidad de desarrollo de la planta y la floración mientras al mismo tiempo se logra el equilibrio vegetativo y generativo de la planta.
Si se marca como objetivo un mínimo de 2 ml/J de luz por metro cuadrado al día en volumen de irrigación, la velocidad de floración y por tanto de desarrollo de fruto, serán optimizados.
El plan consiste además en generar tallos del mismo tamaño y ritmo de desarrollo. Un pequeño volumen de enraizamiento y volumen de irrigación inadecuada demoran el desarrollo de la planta.
Debe tenerse en cuenta la hora de inicio y detención del programa de irrigación y demorar siempre el primer riego del día hasta que las plantas estén activas para evitar una presión radicular innecesaria. Las plantas son pequeñas y no requieren mucha agua.
Sin embargo, el productor debe controlar y mantener la CE y el pH en el sustrato mientras reduce al mismo tiempo el contenido de agua del sustrato para lograr una acción generativa.
Los riesgos principales en esta fase están relacionados con desarrollo de flores demasiado lento y crecimiento desigual de los tallos.
Fase 4: Crecimiento dinámico
La cuarta fase es la de crecimiento más dinámico y ocurre desde la apertura de flores en el quinto racimo hasta la primera cosecha; normalmente coincide con la polinización y cuajado de fruto del séptimo racimo.
Se necesitará un programa de alimentación con una relación más alta K:N para crear frutos de buena calidad e imponer el equilibrio en las plantas.
Como la planta está aún fuera de equilibrio durante esta fase (p.ej. hay más vegetación que frutos) debe mantenerse una CE más alta en el sustrato para evitar frutos
agrietados y pudrición apical; ambos síntomas de un ritmo de crecimiento de fruto incontrolado resultante de unas plantas demasiado vegetativas.
El equilibrio entre la carga de frutos y el crecimiento de las hojas puede ser controlado eliminando la hoja más joven en la cabeza de la planta y eliminando hojas en el fondo para exponer los dos primeros racimos de frutos.
Si las plantas son demasiado fuertes (p.ej. diámetro del tallo superior a 20 mm) deben mantenerse uno o dos frutos extra en el primer y segundo racimos.
Durante esta fase, el productor debe generar tallos extra en el cultivo (agregar de 15 a 20% tallos más) para incrementar la producción y para el control de clima y el desarrollo de la planta.
Los tallos adicionales no requerirán riego adicional, ya que el agua aplicada es más que suficiente; pero estos tallos extra permitirán al productor tener un mayor control
sobre las estrategias de riego y de clima, resultando en mayor cantidad de frutos de mejor calidad.
De nuevo, retrasar el inicio de la primera sesión de riego del día hasta que las plantas estén activas.
Fase 5: Cosecha de calidad
El mayor riesgo durante la quinta fase, desde el momento de la primera cosecha hasta el final del ciclo de cultivo, consiste en tener una planta desequilibrada. En consecuencia, durante las fases cuatro y cinco, el productor trabajará para crear el equilibrio.
La Herrumbre o micro agrietamiento, el Agrietamiento del fruto y la Pudrición apical (extremo floral) en el fruto, son síntomas relacionados con una estrategia de riego deficiente, rápido ritmo de crecimiento de fruto y una fortaleza incontrolada de la planta.
Debe controlarse lentamente la Humedad Relativa (HR) por la mañana para evitar condensación en el fruto, ya que esto también contribuye a la Herrumbre. Cambios drásticos en el Déficit de Presión de Vapor (DPV) provocan Pudrición apical.
Debe aplicarse un mínimo de 2 ml/J de luz por metro cuadrado al día y un máximo de 2.5 a 2.8 ml/J/m2 durante días luminosos con baja humedad.
Si por la tarde las cabezas de la planta se ven oscuras, esto indica que ha sido aplicada una cantidad de agua incorrecta. Si hay CO2 disponible en el invernadero, éste puede usarse para orientar las plantas en una dirección generativa. A medida que la carga de fruto aumenta, la cantidad de calcio también debe incrementarse para satisfacer la creciente demanda del fruto.
Las plantas necesitan orientación para mantener su equilibrio, y esto se logra mediante manejo de clima, riego y mano de obra en el cultivo. Una planta equilibrada, medida en el punto más ancho de su tallo por debajo de un racimo con al menos una flor abierta, tendrá un diámetro de 10 a 15 mm, y el racimo con flores estará ubicado de 15 a 20 cm de la cabeza o parte superior de la planta.
Muchas oportunidades de comercialización están disponibles para los productores de pequeña escala, con frutas de múltiples colores (roja, amarilla, anaranjada y morada) y variedades autóctonas, lo que facilita que los productores encuentren nichos de mercado.
Los tomates se originaron en América del Sur, específicamente en el Perú, Bolivia y Ecuador. Colón y otros exploradores trajeron los tomates a Europa en la décadas finales del 1400. En Europa y los Estados Unidos, los tomates se utilizan únicamente como plantas ornamentales hasta principios de 1800 debido a que se pensaba que la fruta era venenosa. Los tomates son un miembro de la familia botánica Solanácea, que contiene muchas plantas potencialmente venenosas (dulcamara, nicotianas [incluyendo
el tabaco y las petunias], estramonio [belladona], y mandrágora), así como plantas comestibles (papas, pimientos, y berenjenas). Todos los miembros de esta familia
tienen alcaloides tóxicos presentes en cualquiera de sus hojas y de sus frutos. La producción de tomate comercial no comenzó hasta después de 1860, cuando los tomates fueron finalmente aceptados por los consumidores. Desde 1890, mediante el cultivo del tomate se han desarrollado diferentes variedades para su uso en todo el mundo.Los tomates vienen en muchos tipos diferentes de fruta--de tipo fresco o manzano, uva, saladette, cereza, ciruela o pasta, entre otros. La producción de una mezcla de estos tipos puede ampliar sus capacidades de comercialización y clientes potenciales. Otra introducción reciente que puede tener un nicho de mercado es el tomate ornamental en cesta que se cuelga para su comercialización para jardines de casas. Usted debe determinar los deseos y las necesidades del mercado de sus clientes antes de ordenar semillas o plantas. La producción de una variedad de tipos le permitirá ofrecer a sus clientes la totalidad de sus preferencias de tomate.
Hay dos tipos de hábitos de crecimiento de plantas de tomate: determinado e indeterminado. Las plantas de tomate de tipo determinado crecerán hasta una altura especificada genéticamente y producirán todas sus flores frutales en un momento dado. Las plantas de tomates de tipo indeterminados continúan creciendo y produciendo flores de fructificación durante toda la temporada.
Las variedades de tomates autóctonos se han hecho populares en muchos mercados locales de productos frescos. Son variedades antiguas que se han transmitido de generación en generación. Estas generalmente no son apropiadas para la producción a gran escala por varias razones, incluyendo la dificultad en el transporte, la falta de firmeza del fruto, maduración dispareja, susceptibilidad a las enfermedades, y hábito de crecimiento indeterminado.
En los Estados Unidos, los tomates se cosechan con dos propósitos fundamentales: procesamiento y comercialización de producto fresco. En los últimos años, en los Estados Unidos se han producido alrededor de 300.000 acres de tomates procesados por un valor de $600 a $700 millones y 130 mil acres de tomate para mercado fresco por valor de $ 1,4 a $ 1,6 mil millones (el USDA [Departamento de Agricultura de los EE.UU.] establece el valor de la producción en el total de acres cosechados multiplicado por el precio promedio). Pensilvania produce alrededor de 4.000 acres de tomate para mercado fresco con un valor anual de entre $15 y $25 millones. La producción de tomate para procesamiento ha sido históricamente una parte importante
de la industria del tomate en Pensilvania, pero ha disminuido en importancia en la última década